Al llegar a Daroca los monitores nos organizaron un juego de pistas por el pueblo.

En este juego, conocemos distintos aspectos de la cultura de Daroca a través de sus monumentos, siguiendo una serie de pistas que nos ayudan a recorrer la ciudad. 

En la foto, un grupo de Joaquín Costa está en el Ruejo frente a la Puerta Baja.

     Otra de los días fuimos a conocer los restos arqueológicos de los dinosaurios en Galve. Por la tarde, aprovechamos para ir al Museo de Escucha.

    Allí descubrimos una nueva parte del museo que han abierto este verano. Se trata del pozo Pilar, cerrado en 1993, reabre sus puertas a través de un tunel de acceso con fotografías, lampistería, sala de juntas, laboratorio, botiquín,  sala de cartografía y topografía, oficinas, herramientas y equipos de salvamento. Además de poder acceder a la parte inferior del Castillete y apreciar las dimensiones y tecnología que para la época suponía acceder a la mina en la “jaula”.




De obligada parada era la visita a Gallocanta; admirando la laguna llena de aves de todo tipo, especialmente grullas. Además, completamos esta visita en el museo de aves de la localidad, que es una maravilla.

     También dimos un buen paseo por las murallas de Daroca.

En la foto, podemos verlos a la entrada de la nevera. Por eso están tan sombríos, pues esta construcción se hizo en la cara norte de la montaña para preservarla del calor.

     También hubo tiempo para hacer actividades multiaventura en el rocodromo de Daroca y por la noche en el albergue juegos en grupo y hasta una fiesta de despedida.



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